La Web 4.0 es el próximo gran avance y se
centra en ofrecer un comportamiento más inteligente, más predictivo, de modo
que podamos con sólo realizar una afirmación poner en marca un conjunto de
acciones que tendrán como resultando aquello que pedimos o decimos.
Un nivel de interacción más completo y
personalizado
Es decir, puedes decirle «Reserva una mesa para cenar hoy» o «Pide un taxi» a tu dispositivo -que puede ser un smartphone, wearable o quién sabe cuál- y automáticamente ejecuta dicha acción sin más intervención propia.
Ofrece soluciones a partir de toda la
información que existe en la web
Para lograrlo, se fundamenta en cuatro pilares.
La comprensión del lenguaje natural y
tecnologías Speech to text (de voz a texto y viceversa)
Nuevos sistemas de comunicación máquina a
máquina (M2M)
Uso de la información de contexto. Por
ejemplo, ubicación que aporta el GPS, ritmo cardiaco que tu smartwatch
registra, etc
Nuevo modelo de interacción con el usuario
Adelantarse a situaciones cotidianas
Si recordáis la película Minority Report,
la Web 4.0 sería algo similar a los “Precognitivos”, esos seres capaces de ver
el futuro. Como ver que llegas tarde al trabajo y enviar un mensaje avisando. U
otro ejemplo, si ve que tu ritmo cardiaco es elevado y tienes registrado que
sufres problemas de corazón, avisaría a la asistencia sanitaria.
Por supuesto, para llevar a cabo todo esto,
se ha realizado un trabajo previo de aprendizaje. Este le permite saber cómo es
la forma de un perro, detectar objetos y mucho más. Algo sorprendente pero tan
real como darle a información de perfil a uno de tus amigos en Facebook y ver
si está soltero o casado, dónde vive y dónde estudió.
Luego tenemos los avances que los
asistentes de voz están logrando. Siri, Google Now o Cortana cada vez entienden
de forma más precisa y correcta lo que les decimos. Es más, ya hay smartphones
que siempre están “escuchando” para activarse en el preciso momento que oigan
«Oye, Siri» u «Hola, Google Now».
Otro indicador de hacia dónde vamos son los
bots. Estos programas son un primer paso hacia esa interacción que promete la
Web 4.0. Por ahora dependen de la introducción de texto, pero, con la evolución
en tecnologías Speech to text, seremos capaces de conversar con ellos de igual
modo que lo haríamos con un amigo en una cafetería.
Por último, el uso de la computación
cognitiva. A través de potentes ordenadores se almacenan y procesarán nuestros
datos, peticiones y mucho más en la nube, permitiendo no solo que cualquier
dispositivo con conexión a internet nos ayude a aprovecharnos de ellos, sino
también sirviendo cada uno de nosotros como educadores de esas máquinas. Cada
petición nuestra será a su vez una contribución que le permitirá, por ejemplo,
saber cómo reaccionamos a una noticia, lo que nos gusta o no, si acertó con anteriores propuestas y mucho
más.
Suena a ciencia ficción, tal vez incluso dé algo de miedo pensar que nos conocerán tanto o más que nosotros mismos. Pero si dejamos los miedos a un lado, la puerta que se abre es apasionante. Porque también permitirá ser usada para conocer y detectar futuras enfermedades, ayudar a quienes padecen ciertos trastornos a llevar una vida mejor, evitar accidentes y mucho más.
¿Y cómo será la web 4.0?
Aún no se ha establecido un estándar para
el Internet 4.0, ni mucho menos una denominación, pero sí que existen pistas
acerca de por dónde evolucionará.
Es posible que podamos llamar a la Internet
4.0 la “web activa”.
En la actual web 3.0, el uso de buscadores
sigue siendo imprescindible, y estos nos sirven información –mayormente en
forma de páginas web- que utilizamos en función de nuestras necesidades.
Así, si por ejemplo buscamos alojamiento en
un hotel para pasar una noche en Roma, escribimos en un buscador algo así como
“habitación hotel Roma”, y el buscador nos sirve un listado de páginas web,
generalmente buscadores de habitaciones, que utilizaremos de forma “manual”.
La web 4.0 supondrá un cambio radical.
Cuando esté completamente desarrollada,
suprimirá varios de los pasos que nos exige la utilización de la web 3.0,
haciendo más directo e “invisible” su uso.
En primer lugar, es posible que los
tradicionales buscadores no desaparezcan pero sí se integren en asistentes
virtuales.
Estos asistentes virtuales serán capaces de
entender el lenguaje natural, tanto hablado como escrito, y podremos lanzarles
solicitudes como lo haríamos con un ayudante humano. Así, le diremos algo como
“resérvame una habitación en Roma para el día 12 de julio”, y directamente
obtendremos una reserva en un hotel elegido en base a nuestros gustos que el
asistente virtual conocerá previamente- y sólo tendremos que confirmar.
Pero esta “simplificación” o “activación”
del uso que hagamos de la red no será el único cambio que nos proporcione la
web 4.0. Además, será la propia red la que nos proponga acciones esto ya lo
vemos hoy en día en su estado primitivo a través de las sugerencias que llegan
a nuestros teléfonos móviles-, de una forma contextual.
Así, si por ejemplo una aplicación o tu asistente virtual conoce tus costumbres y tus gustos, reservará, por su cuenta y en tu nombre, entradas de cine para ver el nuevo estreno de tu director favorito, necesitando únicamente que le confirmes tu aceptación de la reserva.



No hay comentarios:
Publicar un comentario