La tecnología de la Web es uno de los
espacios que más ha evolucionado en los últimos 30 años. Cuando apareció la Web
1.0 sobre los años 90, esta era en su momento una herramienta innovadora y que
cobró gran importancia en el mundo con los primeros portales de Internet.
Alrededor del año 2000 se empieza a hablar
de la Web 2.0 al fomentarse la interacción entre páginas web y usuarios.
Internet se entiende en ese momento como una plataforma colaborativa, en la que
todos los usuarios participan.
Aquí es donde encontramos el nacimiento de
las redes sociales y una Internet donde prima más el contenido que los
usuarios.
Sin embargo, aunque si
bien es amplia en su funcionalidad, estaba llegando la hora de llevarla más
allá de lo que se conocía.
Debido a esto surgió la
web 3.0. Es el denominado como Internet en la nube, ya que gran parte
del contenido está almacenado de esta forma (se eliminan los sistemas
operativos complejos o grandes discos duros).
La Web 3.0, o Web3, ya está en marcha y se sitúa a varios pasos
por delante de su antecesora, la web 2.0, en cuanto a las posibilidades que
empresas y organizaciones pueden ofrecer: mejores servicios y aplicaciones a
través de internet. Aunque la web 3.0 todavía está en proceso de
desarrollo e implementación, puede decirse que esta tercera generación se
caracteriza por ser inteligente, es decir, por hacer uso de los
datos.
¿Qué objetivo tiene la utilización de los datos en la web 3?0?
La posibilidad
de personalizar la experiencia de los servicios y aplicaciones, y
adaptarla a las necesidades de cada usuario. En la era del dato, los entornos
web trabajan por adaptarse a esta nueva realidad. Este avance supone una
mejoría para los usuarios ya que aprovecha la cada vez mayor importancia que
tienen en la actualidad los datos. El resultado es un manejo de forma más
optimizada la información y una experiencia de usurario más eficiente.
Esta tercera generación permite que las
aplicaciones web se conecten entre sí para personalizando la navegación de cada
persona. El desarrollo de tecnologías como Big Data, Inteligencia Artificial y
Blockchain está favoreciendo el impulso de esta evolución de la web, y están
perfilando realmente qué es. A través
del uso y aplicación del almacenamiento y análisis de datos, y sobre todo el
aprendizaje automático, se puede crear ese perfil único de cada usuario que
mejore la experiencia de navegación.
Mientras, el Blockchain busca favorecer la
descentralización de la red para cambiar la relación que establecen los
usuarios con grandes empresas e instituciones, e incluso las relaciones con
otros usuarios, para depositar la confianza de las relaciones en la tecnología
de bloques, y la seguridad que ésta ofrece. Es decir, la tecnología aportará
fiabilidad para que sean los propios usuarios y creadores de contenidos los que
controlen mejor sus aportaciones o las preferencias que tienen a la hora de
navegar, en lugar de dejarlo en manos de grandes empresas tecnológicas.
Es decir, la Web3 es más autónoma y fiable
ya que los datos ya no dependerán de esas grandes empresas o instituciones y si
de cada persona.
La
Web 3.0 no es tan novedosa como pueda parecer. Fue en 2006 cuando surge por
primera vez este concepto de la mano del diseñador y autor Jeffrey Zeldman, y
lo hace como crítica de la web 2.0. Hay
que tener en cuenta que el primer sitio web apareció en 1990 (y aún se puede
visitar en http://info.cern.ch/). En ese momento el mundo dio un primer paso
hacia un cambio global, y aunque daba comienzo una nueva era, estos primeros
sitios web eran muy primitivos y estáticos. La web 1.0 ofrecía una comunicación
unidireccional, donde el usuario solo podía acceder a una web de diseño básico
a través de internet y recibir información, con mínimas interacciones.
Con el tiempo llegó la web 2.0. o web
colaborativa. En el nuevo siglo irrumpió una mejora en el concepto de Web: el
usuario ganaba protagonismo y las personas se conectan a otras personas y a las
marcas. Esta nueva generación promovía la colaboración, la creación de
contenidos y la posibilidad de compartir información. El desarrollo de las redes
sociales, la creación de blogs, videoblogs, podcast, las plataformas de
mensajería instantáneas o todos los contenidos online de carácter cultural,
educativo y sanitario.
Todo esto ha facilitado el crecimiento del
comercio online y de servicios digitales como la teleasistencia, la
telemedicina o la educación virtual.
Ahora la tecnología abre la puerta a lograr
que la red sea neutral, que se eliminen la censura y la manipulación de la
información, y que sea capaz de garantizar la libertad de expresión y la
privacidad. El acceso a cualquier sitio web y a una información transparente
debe ser un derecho para todas las personas.


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